Mi padre

Mi padre

Su ejemplo me hace querer estar a su altura y generar ese impacto en las personas con las que trabajo.

El otro día me reuní con un profesional con una larga y exitosa trayectoria en las finanzas españolas. Nada más comenzar la reunión me dijo que había trabajado con mi padre (nos llamamos igual).

Me contó lo agradecido que estaba por la oportunidad que le dio en su momento, por la responsabilidad que le confió, siendo todavía joven, y por el apoyo que le prestó en su desarrollo en la compañía.

Me confesó que, cuando llegó el momento, le costó mucho tomar la decisión de irse a otra firma y dejar de trabajar con él.

Lo curioso es que no es la primera vez que me ocurre. Cada cierto tiempo me cruzo con alguien que ha trabajado con mi padre y que guarda un recuerdo especial de esa experiencia.

Son conversaciones que le dejan a uno el corazón caliente de orgullo.

Bajo cualquier métrica, mi padre tuvo una carrera magnífica. Pero la gente no le recuerda por sus éxitos hacia la galería, sino por cómo se sintieron trabajando con él. Por el apoyo, la confianza y la protección que ofrecía a su equipo.

Su ejemplo me hace querer estar a su altura y generar ese impacto en las personas con las que trabajo.

Aspiro a que quizá, un día, hablen de mí como hoy me hablan de él. No será fácil. Pero estoy seguro de que si lo consigo, aunque sea en parte, habrá merecido la pena.

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Dos verdades

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Desarrollar con miras de largo plazo un vínculo de confianza a través del cual fluyan las oportunidades.

Mi padre

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Su ejemplo me hace querer estar a su altura y generar ese impacto en las personas con las que trabajo.